sábado, 15 de septiembre de 2012


LOS JÓVENES HOY: ENTRE EL NIRVANA Y EL SARCASMO

Hablar de los jóvenes es un ejercicio que invita ante todo, a estar lo más centrado posible en una postura de imparcialidad y de neutralidad que posibilite el equilibrio en la balanza entre todo ese universo de intersubjetividades posibles en que discurre esta población que se niega a portar una etiqueta que lo encasille como tal. Para empezar basta con determinar ¿qué es ser joven? Para darse cuenta que es un grupo tan escurridizo que apenas si algunas ciencias del saber y del conocimiento humano se han aventurado a establecer un patrón etario que permita identificarlos mejor. Lo biológico es un buen ejemplo para indicar por ejemplo, que los jóvenes van experimentando ciertos cambios en su apariencia física que le van dando ese pasaporte para pasar de una etapa a otra. Entonces es cuando se advierte el umbral de la pubertad que da pie a la adolescencia. Y que en muchos casos, muchos jóvenes ni se dan cuenta de ese trasegar por estar concentrados en hallar respuestas a condición juvenil, porque si hay una característica afín en todos, es que están en una permanente búsqueda de identificación.

En su leve transcurso por la existencia, el joven se ve enfrentado a un sinnúmero de situaciones y experiencias que le significan aprendizaje y discernimiento para encarar responsabilidades y situaciones en las que tendrá que poner en juego todo su acervo de conocimientos en virtud de alguna exigencia ya sea de orden laboral, afectiva o académica. Y tendrá que valerse de toda su sagacidad y energía porque en la mayoría de los casos, el entorno en que se desenvuelve no le brinda las condiciones mínimas de desarrollo integral y sano esparcimiento. Al menos en cuanto al contexto colombiano se refiere, el joven no sale bien librado por cuanto las estadísticas realizadas en los últimos años, reflejan un panorama para nada halagüeño: La población juvenil representa la mayor fuerza humana de la guerrilla colombiana –y no porque los muchachos vean en los grupos insurgentes un escape a la rutina o una alternativa de vida, sino por el sometimiento y acoso constante de los grupos al margen de la ley para con esta población-, los colombianos más vulnerables a morir de manera violenta son los jóvenes si se tiene de presente que apenas en un lapso de cuatro años de difícil situación de orden público que vivió el país entre 1990 y 1994, dejaron de existir 80 mil jóvenes por ajuste de cuentas y la inseguridad en muchos de los territorios de nuestro país.